Puesto 54 tiene toda la pinta de bar moderno, pero sin olvidarse de la calidez del barrio. Fachada prolija, luces tenues y esa onda de lugar pensado para quedarse largo rato. Ideal para un vino tranqui, una cita con onda o una cena de esas que se estiran sin querer.
La carta combina clásicos aggiornados con algunos hits propios: Platos bien resuelto, papas que merecen aplauso y tragos con buena mano detrás de la barra. Los precios están bien para lo que ofrecen, y la atención es de esas que suman puntos sin empalagar.
Siempre hay algún detalle que decora sin molestar y una playlist que acompaña sin querer ser el centro. En resumen: todo funciona. Y en zona sur, eso ya es motivo para levantar la copa.
Puesto 54 tiene la fórmula justa: buena comida, ambiente copado y espíritu banfileño con estilo.